Varices en niños y adolescentes

Es muy común pensar que las varices solo afectan a la gente adulta, pero eso no es así. Los menores con antecedentes familiares de varices o con sobrepeso, pueden tener problemas de este tipo. El riesgo de padecer varices aumenta en zonas cálidas, ya que las altas temperaturas fomentan la dilatación de las venas.

Los menores pueden padecer varices, pero no al mismo nivel que los adultos. Los niños y adolescentes padecen varices localizadas, es decir, pueden tener dos o tres venas dilatadas en las piernas. Es muy poco probable que un niño o adolescente tenga mucha cantidad de varices.

A parte de la genética y la obesidad, un factor que puede predisponer a los menores a tener varices, es la falta de ejercicio. Con las nuevas tecnologías, las consolas y los videojuegos, los ordenadores… Los adolescentes son más propensos a moverse menos y a pasar más tiempo sentados. Esto convierte a los menores en más sedentarios, y por lo tanto con un mayor riesgo de padecer varices.

El porcentaje de riesgo de que un menor padezca varices depende básicamente de la genética: si ambos padres padecen varices, el menor tiene un 90% de tener varices; si solo uno de los padres padece esta enfermedad, un 50% y si ninguno de los padres tiene varices, un 10%.

En caso de que tus hijos sufran de varices, lo mejor es llevarlos a un especialista en flebología. Éste será el encargado de recomendar al niño el tratamiento que mejor se adapte a sus necesidades.

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