Ir al contenido principal

TEKDERMA

Queratosis pilaris: causas, síntomas y tratamiento

¿Notas pequeños granitos en la parte posterior de los brazos o los muslos y una textura de la piel que recuerda a la “piel de gallina”? Puede tratarse de queratosis pilaris, una alteración cutánea frecuente y benigna que puede aparecer tanto en niños y adolescentes como en adultos.

Aunque no supone un problema para la salud, su textura áspera o el enrojecimiento que puede acompañarla hacen que muchas personas busquen una forma de mejorar el aspecto de la piel.

La buena noticia es que existen cuidados y tratamientos dermatológicos que pueden ayudar a suavizarla y mantenerla bajo control. La clave está en tratar la piel con constancia y evitar medidas excesivamente agresivas.

¿Qué es la queratosis pilaris?

Es una alteración de la queratinización que se produce cuando la queratina —una proteína presente de forma natural en la piel— se acumula y forma pequeños tapones en la abertura de los folículos pilosos.

El resultado son numerosas protuberancias diminutas, generalmente del color de la piel, blanquecinas o ligeramente rojizas, que producen una textura rugosa al tacto.

Por su apariencia se conoce popularmente como “piel de gallina”, aunque, a diferencia de la piel de gallina que aparece con el frío o una emoción, estas pequeñas lesiones permanecen de forma más o menos constante.

Se trata de una condición benigna: no es contagiosa y habitualmente no produce dolor. En algunas personas puede acompañarse de sequedad, ligero picor o enrojecimiento.

Dermatólogo atendiendo a una paciente en una consulta de dermatología de Tekderma

¿Cómo se manifiesta y dónde suele aparecer?

Uno de sus signos más característicos es la presencia de numerosos granitos pequeños y bastante uniformes acompañados de una sensación de piel áspera, que algunas personas describen como similar al papel de lija.

La piel de gallina en los brazos, especialmente en su cara externa y posterior, es una de las localizaciones más habituales.

También puede aparecer en:

  • muslos;
  • glúteos;
  • mejillas, especialmente durante la infancia;
  • y, con menor frecuencia, en otras áreas del cuerpo.

Por eso, los conocidos como granitos en los brazos no siempre corresponden a acné o foliculitis.

En algunas personas, las lesiones son prácticamente del mismo color que la piel. En otras aparece un halo rojizo alrededor del folículo, haciendo que la alteración resulte más visible.

También es habitual que se acentúe cuando la piel está más seca. Puede empeorar durante los meses fríos o en ambientes con poca humedad y mejorar en épocas más cálidas.

Causas y factores que favorecen su aparición

Las causas de la queratosis pilar no se conocen completamente.

Sabemos que existe una alteración en el proceso de queratinización del folículo. La queratina se acumula en su abertura y genera el pequeño tapón responsable de la textura característica.

También existe una importante predisposición familiar, por lo que es frecuente encontrar otros miembros de la familia con una piel similar. Además, puede asociarse a determinadas condiciones cutáneas, especialmente a la dermatitis atópica y a la piel seca.

La sequedad no es necesariamente la causa del problema, pero sí puede hacerlo más evidente. De ahí que muchas personas noten la piel considerablemente más rugosa en invierno.

La fricción excesiva, los exfoliantes físicos agresivos o manipular continuamente los pequeños granitos también pueden irritar la zona y aumentar el enrojecimiento.

¿Es lo mismo que la foliculitis o el acné?

No. Aunque a simple vista pueden confundirse, se trata de procesos diferentes.

La queratosis pilar produce principalmente pequeños tapones de queratina y una textura áspera y bastante uniforme.

La foliculitis, en cambio, implica inflamación del folículo piloso y puede estar relacionada con una infección. Puede provocar lesiones parecidas a pequeños granos, pero con mayor inflamación y, en ocasiones, picor, dolor o contenido pustuloso.

El acné también afecta a los folículos, pero suele presentar otro tipo de lesiones, como puntos negros, puntos blancos, pápulas, pústulas y, en casos más importantes, nódulos o quistes.

Esta diferencia es importante porque utilizar un tratamiento diseñado para el acné o para una infección folicular sin un diagnóstico correcto puede resultar innecesario e incluso irritar más la piel.

¿Puede aparecer queratosis pilar en la cara?

Sí. En la cara puede aparecer especialmente en las mejillas y es más frecuente durante la infancia y adolescencia. Las lesiones pueden adoptar un tono más rojizo y confundirse con irritación, dermatitis o incluso acné.

La piel facial también suele ser más sensible que la de brazos o muslos. Por ello, los productos exfoliantes o queratolíticos que pueden tolerarse correctamente en el cuerpo no siempre resultan apropiados para el rostro.

Cuando existen lesiones persistentes en las mejillas o dudas sobre su origen, es preferible realizar una valoración dermatológica antes de utilizar ácidos o retinoides por cuenta propia.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico suele ser clínico.

En la mayoría de los casos, el dermatólogo puede reconocerla examinando directamente la piel, observando la forma de las lesiones, su textura y la distribución característica. Normalmente no hacen falta análisis ni otras pruebas complementarias.

La valoración profesional puede ser especialmente útil cuando las lesiones presentan mucha inflamación, aparecen en localizaciones poco habituales o resulta difícil distinguirlas de acné, foliculitis, dermatitis u otros trastornos cutáneos.

Primer plano de la piel con pequeños granitos rojizos y textura rugosa, característicos de la queratosis pilaris

Tratamiento: ¿qué puede mejorar la textura de la piel?

No existe un tratamiento único que funcione igual para todas las personas.

En muchos casos ni siquiera es necesario tratarla desde un punto de vista médico. Sin embargo, cuando la textura, la sequedad o el enrojecimiento resultan molestos, existen diferentes opciones para mejorar su apariencia.

Hidratación diaria

Una correcta hidratación constituye una de las bases del cuidado.

Las cremas o lociones emolientes ayudan a mejorar la sequedad y mantener la barrera cutánea en mejores condiciones. Su aplicación después de la ducha, cuando la piel conserva algo de humedad, puede ser especialmente útil.

En pieles secas conviene priorizar limpiadores suaves y evitar duchas demasiado calientes o prolongadas.

Urea

La urea es un ingrediente habitual en productos destinados a pieles rugosas.

Además de aportar hidratación, a determinadas concentraciones posee una acción queratolítica que ayuda a reducir el exceso de células acumuladas en la superficie y puede suavizar progresivamente la textura.

Ácido láctico y otros alfahidroxiácidos

El ácido láctico y otros AHA, como el ácido glicólico, favorecen una exfoliación química controlada de las capas más superficiales.

Pueden resultar útiles para reducir la sensación rugosa, aunque una utilización excesiva puede causar irritación.

Ácido salicílico

El ácido salicílico es otro activo queratolítico empleado para favorecer la eliminación de células acumuladas y mejorar la obstrucción folicular.

La concentración y frecuencia adecuadas dependerán del tipo de piel y de la zona a tratar.

Los productos con urea, ácido láctico, alfahidroxiácidos y ácido salicílico figuran entre las opciones tópicas empleadas habitualmente para mejorar la textura de esta alteración.

Retinoides tópicos

En determinados pacientes, el dermatólogo puede valorar retinoides tópicos, que actúan regulando el recambio celular y pueden ayudar a evitar la formación de nuevos tapones foliculares.

No son necesarios en todos los casos y pueden producir sequedad e irritación. Además, los retinoides requieren precauciones específicas, especialmente durante el embarazo, por lo que deben utilizarse siguiendo indicación médica.

Láser y tratamientos dermatológicos

Cuando predomina un enrojecimiento importante o existen alteraciones persistentes de la textura, en determinados pacientes pueden valorarse tratamientos con láser u otras tecnologías.

La indicación debe individualizarse, ya que no todas las formas responden del mismo modo y estos procedimientos no sustituyen necesariamente a los cuidados tópicos habituales. La Academia Americana de Dermatología contempla determinadas terapias lumínicas o láser cuando las medidas tópicas no ofrecen suficiente mejoría.

Errores que debes evitar si tienes queratosis pilaris

Ante una piel áspera, puede parecer lógico intentar eliminar los granitos mediante una exfoliación intensa. Sin embargo, normalmente ocurre lo contrario.

Frotar con fuerza, utilizar exfoliantes físicos muy abrasivos o manipular las lesiones puede dañar la barrera cutánea y aumentar el enrojecimiento.

La exfoliación debe ser suave y progresiva. La Academia Americana de Dermatología recomienda precisamente evitar el frotamiento agresivo y ajustar el uso de queratolíticos si aparece sequedad o irritación.

Tampoco es necesario intentar “sacar” manualmente el contenido de cada folículo. No se trata de puntos negros y apretarlos puede inflamar la piel.

¿Se puede eliminar la queratosis pilar definitivamente?

Más que hablar de eliminarla definitivamente, resulta más realista hablar de controlar sus manifestaciones.

Con una rutina adecuada pueden conseguirse mejoras significativas en suavidad, sequedad y enrojecimiento, pero la tendencia a formar esos pequeños tapones puede reaparecer cuando se abandona el tratamiento.

La constancia suele ser más importante que utilizar productos muy agresivos.

Además, en muchas personas esta condición mejora de forma espontánea con la edad.

Dermatólogo examinando la piel de un paciente durante una consulta médica.

¿Cuándo conviene consultar con un dermatólogo?

Aunque se trata de una condición benigna, puede ser recomendable solicitar una valoración cuando:

  • Las lesiones aparecen de manera brusca o cambian de aspecto.
  • Existe inflamación intensa, dolor, picor importante o pus.
  • No está claro si se trata de queratosis, foliculitis, acné u otro problema.
  • Los cuidados habituales no consiguen mejorar la textura.
  • Aparece una irritación importante tras utilizar cosméticos o ácidos.
  • Las lesiones generan una preocupación estética significativa.

El dermatólogo puede confirmar el diagnóstico y recomendar los productos, activos o procedimientos más adecuados para cada tipo de piel.

Cuidar la piel sin agredirla

La queratosis pilaris es una alteración frecuente y completamente benigna. Aunque puede resultar persistente, existen cuidados dermatológicos capaces de reducir la rugosidad y mejorar considerablemente el aspecto de la piel.

Una buena hidratación, la utilización adecuada de ingredientes queratolíticos y evitar la exfoliación agresiva son las principales medidas para mantenerla bajo control.

En Tekderma podemos valorar las características de la piel, confirmar el diagnóstico y establecer un tratamiento personalizado cuando la textura, el enrojecimiento o las lesiones persisten a pesar de los cuidados domiciliarios.

Pide cita con uno de nuestros especialistas
para evaluar tus necesidades

Sobre el autor

Compartir:
Artículos relacionados

Pide cita con uno de nuestros médicos especialistas para evaluar tus necesidades