La pérdida progresiva de densidad capilar es uno de los motivos de consulta más frecuentes en dermatología. Aunque existen numerosos tipos de alopecia, la alopecia androgénica es una de las formas más habituales tanto en hombres como en mujeres.
Su evolución suele ser gradual: el cabello se vuelve cada vez más fino y algunas zonas del cuero cabelludo comienzan a perder densidad. Por este motivo, identificar los primeros signos y realizar un diagnóstico adecuado puede ser importante para establecer un tratamiento antes de que la miniaturización del cabello esté muy avanzada.
En Tekderma contamos con una Unidad de Tricología especializada en el diagnóstico y tratamiento de los diferentes tipos de caída del cabello, con un abordaje individualizado para cada paciente.
¿Qué es la alopecia androgenética?
La alopecia androgenética, también conocida como calvicie común, es un tipo de pérdida progresiva del cabello en cuyo desarrollo intervienen principalmente la predisposición genética y determinados factores hormonales.
En las personas predispuestas, algunos folículos pilosos presentan una mayor sensibilidad a la acción de los andrógenos. Entre ellos destaca la dihidrotestosterona o DHT, una hormona derivada de la testosterona.
Esta sensibilidad favorece un proceso denominado miniaturización folicular. Con cada ciclo de crecimiento, el folículo produce un cabello progresivamente más fino, corto y débil, lo que termina traduciéndose en una pérdida visible de densidad.
No significa necesariamente que una persona tenga unos niveles anormalmente elevados de hormonas. En muchos casos, lo relevante es la sensibilidad que presentan determinados folículos frente a ellas.
¿Se manifiesta igual en hombres y mujeres?
No exactamente.
En los hombres suele seguir un patrón bastante reconocible. Puede comenzar con el retroceso de la línea frontal y la aparición de entradas, con pérdida de densidad en la coronilla o con una combinación de ambas.
En las mujeres, por el contrario, es más habitual observar una disminución difusa de densidad en la zona superior del cuero cabelludo. Uno de los signos característicos puede ser el ensanchamiento progresivo de la raya, mientras que la línea frontal suele conservarse mejor.
Sin embargo, no todas las pérdidas de cabello que presentan estos patrones corresponden necesariamente a una alopecia androgenética. El efluvio telógeno, determinados déficits nutricionales, alteraciones hormonales, enfermedades del cuero cabelludo y otros tipos de alopecia pueden producir manifestaciones parecidas.
Por eso, antes de comenzar cualquier tratamiento es fundamental determinar cuál es el origen real de la caída.

Causas de la alopecia androgénica
No existe una única causa. Los dos componentes principales son la predisposición genética y la influencia hormonal.
La herencia es compleja y participan múltiples genes. Por tanto, la idea de que la calvicie se hereda exclusivamente del padre o exclusivamente de la madre es una simplificación.
En las personas genéticamente predispuestas, la acción de los andrógenos sobre determinados folículos desencadena progresivamente su miniaturización.
La edad también influye en la evolución. Este tipo de pérdida capilar puede comenzar después de la pubertad y hacerse más evidente con los años, aunque el momento de aparición y la velocidad de progresión varían considerablemente entre personas.
Además, una persona puede presentar simultáneamente otros problemas capaces de aumentar la caída del cabello. Por este motivo, ante una pérdida llamativa o un cambio reciente en la densidad puede ser necesario descartar otros factores asociados.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico comienza con una historia clínica y una exploración del cabello y del cuero cabelludo.
El dermatólogo analiza cuándo comenzó la pérdida, cómo ha evolucionado, qué zonas están afectadas, los antecedentes familiares, los medicamentos que toma el paciente y la posible existencia de otras enfermedades o síntomas.
Una de las principales herramientas utilizadas en consulta es la tricoscopia, una técnica que permite observar con aumento el cuero cabelludo y los folículos y detectar signos compatibles con miniaturización.
En determinados casos también puede ser necesario solicitar una analítica u otras pruebas para descartar causas adicionales de caída del cabello.
El objetivo no es únicamente confirmar que existe menos densidad, sino identificar correctamente el tipo de alopecia. Existen numerosas enfermedades capilares y cada una puede requerir un abordaje diferente.
¿Se puede curar la alopecia androgénica?
Actualmente no existe un tratamiento que elimine de forma definitiva la predisposición genética responsable de este proceso.
Sin embargo, eso no significa que no pueda tratarse.
Los tratamientos disponibles buscan fundamentalmente frenar o ralentizar la progresión, preservar el cabello existente y, cuando es posible, aumentar el grosor de los cabellos miniaturizados y mejorar la densidad.
El momento en el que se inicia el tratamiento puede ser relevante. Cuando todavía existen folículos activos pero miniaturizados existe mayor margen de actuación que cuando determinadas áreas presentan una pérdida capilar muy avanzada.
Por ello, no es necesario esperar a tener zonas completamente despobladas para solicitar una valoración dermatológica.
Tratamientos para la alopecia androgenética
No existe una única solución válida para todos los pacientes. El tratamiento debe adaptarse al sexo, la edad, la extensión y evolución de la alopecia, los antecedentes médicos y las características de cada persona.
Tratamiento farmacológico
Entre los tratamientos médicos utilizados en tricología se encuentra el minoxidil, que puede favorecer el crecimiento y aumentar el grosor del cabello en pacientes seleccionados.
También pueden utilizarse medicamentos que actúan sobre la vía de los receptores de andrógenos, como finasterida o dutasterida, así como otros tratamientos antiandrogénicos en determinadas mujeres.
La elección del medicamento, la vía de administración y su duración deben establecerse de forma individualizada. Algunos usos requieren prescripción y seguimiento médico y determinados tratamientos pueden estar contraindicados en algunas personas.
Además, como ocurre con cualquier medicamento, pueden producir efectos adversos. Por este motivo, no deben iniciarse tratamientos farmacológicos para la caída del cabello por cuenta propia.
Mesoterapia capilar y otros tratamientos complementarios
En determinados pacientes pueden valorarse tratamientos complementarios mediante infiltraciones capilares u otras técnicas realizadas en consulta.
Su papel depende del diagnóstico y del tratamiento global planteado. No todos los procedimientos tienen el mismo nivel de evidencia ni sustituyen necesariamente al tratamiento médico cuando este está indicado.
Por ello, deben recomendarse después de estudiar cada caso y establecer objetivos realistas.
Plasma rico en plaquetas
El plasma rico en plaquetas o PRP consiste en obtener una muestra de sangre del propio paciente, procesarla para concentrar las plaquetas y administrar posteriormente el preparado obtenido en el cuero cabelludo.
Puede utilizarse como tratamiento complementario en determinados pacientes con pérdida capilar. Su indicación debe realizarse dentro de un plan terapéutico individualizado y teniendo en cuenta el tipo y la evolución de la alopecia.
Trasplante capilar
Cuando la pérdida de densidad es importante y existe una zona donante adecuada, puede valorarse el trasplante capilar.
El procedimiento consiste en extraer unidades foliculares de áreas que conservan cabello —habitualmente la región posterior o lateral del cuero cabelludo— e implantarlas en las zonas en las que se ha perdido densidad.
No todos los pacientes son candidatos. Antes de realizar un trasplante es necesario estudiar el patrón de alopecia, su posible evolución, la calidad y densidad de la zona donante y las expectativas del paciente.
Además, el trasplante recupera cabello en determinadas zonas, pero no evita necesariamente que el cabello original continúe evolucionando. Por este motivo, en muchos casos puede ser necesario acompañarlo de tratamiento médico para preservar el pelo existente.


¿Cuándo conviene acudir a un dermatólogo especialista en tricología?
Una caída puntual del cabello no siempre indica una enfermedad. El pelo sigue un ciclo de crecimiento y renovación natural.
Sin embargo, conviene solicitar una valoración cuando se observa una pérdida progresiva de densidad, entradas cada vez más marcadas, aclaramiento de la coronilla, ensanchamiento de la raya o una mayor visibilidad del cuero cabelludo.
También es recomendable consultar cuando la caída aparece de manera brusca, se produce en placas, se acompaña de picor, descamación, inflamación o dolor, o existen otros síntomas asociados.
La exploración permite diferenciar la calvicie común de otras formas de alopecia y establecer el tratamiento adecuado.
Diagnóstico precoz y tratamiento personalizado
La alopecia androgénica es un proceso progresivo, pero actualmente existen distintas opciones para controlar su evolución y mejorar la densidad capilar en pacientes correctamente seleccionados.
La clave está en realizar un diagnóstico adecuado y no aplicar el mismo tratamiento a todas las personas. La edad, el patrón de pérdida, el grado de miniaturización, las características del cuero cabelludo, los antecedentes y las expectativas del paciente deben valorarse antes de decidir cómo actuar.
En la Unidad de Tricología de Tekderma estudiamos cada caso de forma individual para identificar el origen de la pérdida de cabello y diseñar un tratamiento médico o quirúrgico adaptado a las necesidades de cada paciente.
Si notas que tu cabello ha perdido densidad o quieres conocer qué opciones pueden estar indicadas en tu caso, una valoración dermatológica especializada es el primer paso para establecer un diagnóstico y un plan de tratamiento.
Pide cita con uno de nuestros especialistas
para evaluar tus necesidades
Sobre el autor
Dra. Rebeca Bella
Dermatóloga especializada en dermatología médica, estética, tricología y láser dermatológico. Formada vía MIR y con un Máster en Técnicas Avanzadas Estéticas y Láser por la Universidad CEU San Pablo, combina su pasión por la medicina con la docencia, impartiendo formación en cursos y másteres especializados. Actualmente, desarrolla su labor profesional en Tekderma, donde sigue perfeccionando su enfoque integral y avanzado en el cuidado de la piel.
